Por: Marcel Mtz
Para los amantes del rey de los deportes, estamos a días de que arranque una de las justas más importantes del béisbol en las últimas décadas: el tan esperado Clásico Mundial, donde 20 selecciones buscarán la gloria.
Habrá equipos que podrían sorprender como Israel, Brasil o El Salvador. Selecciones que llegan con hambre y con ganas de dar la campanada.
Pero hoy hablemos del equipo que realmente nos importa: México.
La novena mexicana, que en la edición pasada nos regaló emociones inolvidables, que nos hizo vibrar en cada batazo, en cada doble play y en cada cuadrangular, hoy llega más fuerte y más preparada que nunca.
Bajo la dirección de Benjamín Gil, el conjunto tricolor no solo quiere competir, quiere demostrar que el béisbol mexicano está listo para jugarle al tú por tú a cualquier potencia del mundial de este deporte.
La historia respalda a esta selección.
En 2006, México dejó fuera a Estados Unidos en el primer Clásico Mundial.
En la edición pasada volvió a imponerse ante la novena americana, confirmando que no hay rival pequeño… pero tampoco invencible.
El roster mexicano combina experiencia, poder y juventud. En el infield destacan nombres como Alejandro Kirk, Joey Meneses, Rowdy Téllez, Luis Urías y Ramón Urías.
En los jardines, el espectáculo está garantizado con el nacionalizado mexicano Randy Arozarena, además de Jarren Durán y Alek Thomas.
En el pitcheo, brazos como José Urquidy, Andrés Muñoz y Javier Assad fortalecen una rotación y un bullpen que prometen ser clave en los momentos decisivos.
Y mención especial para el tamaulipeco, orgullosamente oriundo de Ciudad Victoria: Gerardo Reyes, llevando el nombre de nuestra tierra al escenario mundial.
Porque hoy no solo vamos a competir…
Y digo competir porque como mexicanos somos un mismo equipo.
Somos un país que se cae y se levanta.
Que pelea cada entrada, como pelea cada día.
Que nunca deja de luchar.
México es fuerte.
Lo demuestra en el diamante…
pero también lo demuestra todos los días, en la vida.
Y así como enfrentamos cada reto, así enfrentaremos este Clásico.
Unidos,con orgullo.
Y con la firme convicción de que cuando México juega en equipo… no hay rival imposible.
Que ruede la pelota… porque México ya está listo para hacer historia.





