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jueves, 24 de junio de 2010 - 02:40 p.m.
Por undécima edición consecutiva, Jalisco será campeón de las Olimpiadas Nacionales. Nuevamente un grupo de jóvenes encumbra a la entidad como la mejor en este tipo de competencias. También esta semana se inaugura el Mundial en Sudáfrica y la mayoría de nuestros seleccionados o nació aquí o cimentó su carrera.
Pero algo pasa que todo ese éxito no trasciende en Juegos Olímpicos, Panamericanos, y mucho menos en futbol.
Claro que sí hay uno que otro que pasa a otro nivel o lo que en su momento llegó a representar Lorena Ochoa; pero son excepciones contadas y no constantes. Seguramente aquí repelará uno que otro Chiva que alegará sobre sus campeonísimos, pero ninguno de ellos hizo que México diera exhibiciones mediocres en Mundiales.
Quien viera desde lejos que durante once veces repetidas en diversas geografías, altitudes, climas, fechas y en una variedad de disciplinas, Jalisco se encumbra, pensará que ese es un espejo de lo que pasa en nuestro entorno.
Nada de eso.
Las pocas áreas verdes, parques, canchas, están vacías. La educación física en nula en nuestras escuelas y en la paradoja, en esta década de victorias, aumentaron los niveles de obesidad, sobre todo en niñas.
Jalisco ocupa el quinto lugar a nivel nacional en obesidad, registrando 30 por ciento, es decir uno de cada tres, lo que no concuerda con tanta medalla.
En las calles tampoco se ven esos logros.
Los viejos tiempos que uno se la pasaba todo el santo día cascareando prácticamente ya no existen y quienes –según me platican- patinaban alrededor de la Minerva parece que cuentan una leyenda urbana.
El éxito de la vía recreactiva también debería ser un parámetro de que aquí hay ese algo que hace que los niños y jóvenes corran o anden en bici.
Sin restarle mérito a todos los campeones ni al Carlos Andrade Garín, como el promotor de estas victorias, pareciera que nuestro deporte local es de élite.
Con ese término no me refiero a un grupo social o económico en particular, sino al concepto: los deportistas de aquí forman parte de un selecto grupo escogido para ganar competencias, no para cultivar el deporte como una actitud de vida.
Basta ir a las pocas escuelas que sí tienen instalaciones, para darse cuenta que no hay esa cultura en nuestra generalidad.
El deporte de Jalisco y sus logros no son espejo de una realidad, son un reflejo tipo ilusión óptica de una propaganda política, tal como en su momento lo hicieron otros países conocidos.
El deporte no sólo es salud, no sólo es promotor de generaciones competitivas, ahora más que nunca forma parte de nuestra seguridad nacional y de la salud.
Habrá quien me diga que once años son curiosamente pocos para ver resultados a corto plazo, pero hoy puedo asegurar que en los próximos Panamericanos, si es que se hacen en Guadalajara (o Zapopan) habrá muy pocos jaliscienses en el podio.
Recientemente la FEU organizó en Puerto Vallarta un evento deportivo. Asistieron cuatro mil y pico de estudiantes que pagaron una cuota por asistir. A cada uno de ellos se le cobró extra, como admitió en entrevista para TV conmigo, César Barba, el tal Chicho, líder de la Federación de Estudiantes Universitarios de la Universidad de Guadalajara.
Cuando le pregunté por qué el cobro extra, me dio una lista de gastos que incluía árbitros, trofeos,
Gasolina, autopista,,,,y seis mil pesos en barriles de cerveza.
No supo explicarme para qué en un evento deportivo se compra cerveza y su pretexto fue que era
para festejar.
Las fotos del triunfo deportivo demuestran que sí ganaron, pero lo hicieron en un antro y poniéndose hasta atrás.
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