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Propina del miedo
martes, 01 de junio de 2010 - 02:04 p.m.

En 1999 un compañero de programa de radio hizo una investigación sobre cuánto gana un cuida coches en el centro de la  Ciudad de México. El resultado: siete mil pesos semanales.

Esta cifra coincide con el dato actual donde se calcula que un franelero de Guadalajara andará por los 200 pesos diarios.

Una estadística oficial reciente marca que el sueldo promedio de un recién egresado de nivel profesional es de 5 mil 700 pesos mensuales.

Sin embargo esa cantidad parece demasiado optimista para la realidad.

En concreto: un viene-viene gana más que un profesionista titulado.

La idea de empadronarlos, dentro del absurdo que eso representa y la sin razón del momento político local, tiene varios aspectos a considerar.

La intención, dice la autoridad de Seguridad Pública de Guadalajara, es controlarnos y evitar que puedan depender de grupos comandados por bandas delincuentes.

Si es así, entonces es hora de hacer lo mismo con los limpia parabrisas, con los escupe fuego en las esquinas, los vendedores pirata y la prostitución.

Ahora que si se trata de hacer un censo y llevar las cosas bien, podrían hacerlo con las narcotienditas, como prometió Emilio González cuando era candidato a presidente municipal de Guadalajara.

En síntesis, legalicemos lo ilegal y todos felices.

Aristóteles Sandoval: “Lo que pretendemos es regularizarlos, regularizar estas personas, el servicio; y esto significará tener una base de datos de ellos con sus identificaciones, sus comprobantes de domicilio, sus huellas, fotografías, una base de datos de policía, y generarles una identidad”.

Hay aparta lugares por categorías, si es dueño de su caja o cubeta por el Auditorio o teatros, antros, escuelas, su día o noche, equivaldría a lo que gana un gerente o director.

Ahora que si esto va en serio (porque esto sucede cuándo nos preguntamos dónde está Diego) hay que generarles una identidad a los policías o tránsitos que reciben cuotas de los franeleros.

Así todos tendríamos derechos y obligaciones.

El cuidador puede exigir seguridad y el automovilista que su auto quede intacto.

Podrían ponerles uniforme (los que sobres de los policías color azul chiclamino-pitufo) y así identificarlos sin riesgo a que les demos propina por miedo. Miedo a que regresemos sin cristales, estéreo, espejos o sin vehículo.

Ya ordenados, a aquel estudiante rechazado de prepas o universidad o los que no consiguen empleo recién egresados, pudiera dárseles un curso intensivo y rentarles una cuadra para que vayan sacando para los gastos.

Pero viene otro caso. Uno en particular como ejemplo. Se trata de un señor que fue de los que levantaron. Tiene cincuenta años y es franelero porque no tiene trabajo. Como él, seguramente muchos.

Viene otra historia documentada. Una joven egresada de Administración, con maestría de una especialidad de Contabilidad, que no tiene empleo por estar sobre calificada, como le dijeron.

Total, que porque eres muy joven son preparación pero sin experiencia o porque tu experiencia ya no es necesaria.

No conozco ninguna mujer franelera, pero ahí está la opción.

Porque ya controlados, ese trabajador tendría derechos: a que le respeten su lugar, a que no lo hostiguen los inspectores, a que no sea víctima de redadas y a recibir una cuota por su servicio. Eso a fin de cuentas es lo que hacen si los controla una banda.

De que roben a que lo cuiden, hay una diferencia abismal que justifica esta labor que lleva años. Como en todo, hay casos de positivos o negativos.

Termino este escrito e una de mis oficinas móviles y el del estacionamiento me va a cobrar 35 pesos con todo y sello del lugar.

Es ahí cuando pienso que lo mejor era dejarlo en la calle, donde me hubieran cobrado 10 pesos, me ayudan a salir y hasta me tratan bien.

Es también un buen momento para reflexionar que si en vez de dedicarme a esto hubiera captado lo que mi compañero documentó hace más diez años, ya tendría mi pequeño emporio de poder.

Pero nunca es tarde para empezar una nueva actividad. Así que me apunto. Denme mi franela, cuadra y cubeta, y darle para que tenga un futuro prometedor.

Como distractor de los problemas nacionales estuvo bueno. Si va en serio, creo que es momento de preocuparnos del estado mental de quienes nos gobiernan.

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